lunes, 25 de enero de 2016

No soy lo que idealizaste



No soy lo que piensas.
Tú me idealizaste principio,
pero siempre fui final;
me pusiste estrellas donde había vacío,
construiste un hogar en un suelo inestable
como lo es el mío.

Soy terriblemente todo lo contrario
a
lo
que
buscas.
Para encontrarme:
a veces, es tarde;
otras veces, nunca.
Ojalá siempre se te haga demasiado tarde
y me vengas a enseñar lecciones
de cómo enfrentar una vida
sin ti.

No soy conclusión
ni reflexión de vida
para nadie,
ojalá seas tú la primera en poner en orden este desastre
de corazón herido.

A lo mejor piensas que pintándome amaneceres en la mirada te iba a saber a comienzos, ya que es tarde para hablar sobre algo duradero. Eternas son las heridas y la comisura rota de tus labios.

Hay amores que sobreviven al tiempo,
al frío del silencio,
a la ausencia de los kilómetros,
a las estaciones,
a los trenes de ida,
a los aeropuertos,
a los caminos largos
y al estremecedor e indiscutible invierno.

Pintaste mi cuerpo en alguna vaga fantasía,
conociste mi voz cuando sonaba aquella canción,
encontraste mi mirada en algún oasis.
Al final, fui una idea,
algo intangible.

No voy a disculparme,
esta vez no,
no he sido yo quien
puso vistas bonitas
donde
no
había
nada.
Quien se tendría que disculpar consigo misma
eres tú,
por hacerte este daño.

La vida no es reír,
ni sonreír,
ni ser feliz;
es aprender a hacerlo
cuando nadie mira.
Cuando nada queda,
ni canciones,
ni películas,
ni series americanas,
ni libros japoneses.

A ver cuándo será el día en que dejemos de quedarnos con las ganas, con las medias tintas, con las segundas partes. Y vamos, finalmente, por lo que merecemos.

El tiempo otorga,
cura las heridas,
convierte eternas a las personas que se han marchado.
Y siempre vuelve a la escena del crimen,
pero ya sólo es otro lugar de muchos,
ya no hay sangre
ni muerto.

Aprende que para callar
tienes que besar o abrazar,
porque de nada sirve permanecer en silencio
si es silencio lo que sigue después.

Cielo, yo también estoy roto
como cualquiera de tus tormentas.
Pero entiende
que no busco calma.
Y por eso la busco a ella.

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