domingo, 20 de septiembre de 2015

Personas tornado

A veces siento que no soy suficiente para alguien. Y me da miedo. Me da miedo la idea de que se aferre a mí mientras yo aún no sé dónde estoy parado, ni en quién quiero echar mis raíces y dejarme crecer, crecer, crecer como un árbol en plena primavera. Sacar mis ramas, mis hojas verdes, y no dejarme llevar por el mismo tornado que acaba sacudiéndome desde los cimientos e intenta elevarme al cielo para después dejarme caer al desastre. Porque también hay personas que son tornado: que vienen, te elevan y luego te dejan caer, literalmente. Y tienes que andar con la mirada perdida en lo que dejaste en las manos de otro que no lo supo apreciar ni besar, ni mucho menos sentirlo suyo. Tornado, porque después de ellas, lo único que queda es destrucción continua, desastre y mucha calma entre estómagos y corazones vacíos. Tornado, porque después de ellas, uno jamás vuelve a ser el que fue cuando tuvo, cara a cara, al asesino, pero también al posible y único sanador de tus heridas. 

Hay que tener muchísimo más cuidado al momento de escoger el revólver, porque luego lo que se dispara son sus dientes mientras te sonríe. No sé si algún día nos atreveremos a quitarnos el exceso de maquillaje que llevan los sentimientos, porque es cansado en cierto punto tener que fingir que nada nos duele, que nada nos importa, que nada está pasando, que nada nos mata. Porque, irónicamente, lo que nos hace eternos, es la muerte. Y buscamos eternidades en estrellas que son fugaces.

3 comentarios:

  1. Me muero de sueño y has hecho que despierte. Lo que has escrito vale mucho, al menos para mí.

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  2. Tornados han pasado �� identificada al 100%
    Me declaro tu fans!!
    Me has dado justo en el ❤

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